El trágico suceso de los dos edificios de Valencia incendiados el pasado jueves 22 de febrero, ha puesto de nuevo sobre la mesa de debate la “calidad” que deben asegurar los materiales. Las primeras informaciones que van apareciendo revelan, una vez más, que se trataba de una fachada de gran riesgo frente a un incendio: fachada ventilada y sin barreras que corten la propagación del fuego, aplacado exterior de composite con núcleo de material inflamable y aislamiento térmico interior combustible. No es el primer suceso de este tipo; recordamos la tragedia del Edificio Grenfell en Londres en 2017, con más de 70 víctimas mortales, con una fachada aparentemente muy similar a la de los edificios de Valencia.

Este incendio fue el motivo principal que desencadenó la actualización de las clases de reacción al fuego de las fachadas del Código Técnico de la Edificación, tal y como explicamos en este webinar [2] y en la guía ANDECE [3]. De esta forma, podemos esperar que las fachadas diseñadas desde 2020, con la nueva versión del DB-SI Seguridad en caso de incendio, comporten muy poco riesgo en caso de propagación de un fuego. ¿Pero qué sucede con todas las ejecutadas anteriormente? ¿Deberían destinarse más recursos públicos a la adecuación de las fachadas que tengan un mayor riesgo ante incendio (véase fondos Next Generation dedicados a la rehabilitación de edificios)?

Los incendios en las fachadas, como envolvente del edificio, dependen de una serie de factores:

  • Concentración de los comburentes y combustibles
  • Superficie específica expuesta al ataque del fuego
  • Condiciones del entorno y geometría del escenario
  • Correcta ejecución y combinación de materiales en la fachada
  • Condiciones climatológicas
  • Tamaño, número y distribución de los huecos de ventilación
  • Propiedades térmicas de los cerramientos del recinto
  • Tamaño, composición y localización de las fuentes de combustible que se incendian primero
  • Disponibilidad y ubicación de fuentes de combustible adicionales
  • Correcto funcionamiento de las medidas de protección activa y pasiva del recinto

En nuestro caso, como fabricantes de productos para la construcción, nos vamos a centrar en la elección y la ejecución de los materiales de la fachada. Como apuntábamos anteriormente, la última modificación del DB-SI se centró fundamentalmente en la actualización de las exigencias de reacción al fuego que deben exigirse a los productos que se instalan en las fachadas con el fin de evitar la propagación exterior del fuego en caso de incendio. La misión de la reacción al fuego (no confundir con la resistencia al fuego) es evaluar la potencial contribución y el comportamiento de los productos o materiales en caso de incendio.

El cambio principal estaba en la sección 2 del DB-SI: Propagación exterior:

  • En fachadas hasta 10 m: D-s3,d0 (B-s3,d2 sólo hasta 3,5 m)
  • En fachadas hasta 18 m: C-s3,d0 (-)
  • En fachadas > 18 m: B-s3,d0 (B-s3,d2)

Entre paréntesis están los valores de reacción al fuego anteriores (CTE-2013). Esta exigencia se dirige a los sistemas constructivos de fachada que ocupen más del 10% de su superficie.

Para la obtención de la reacción al fuego de los materiales, hay dos vías: por ensayo o directamente valores asignados a los materiales sin necesidad de ensayo.

  • Por ensayo según la UNE-EN 13501-1:2007+A1:2010 Clasificación en función del comportamiento frente al fuego de los productos de construcción y elementos para la edificación. Se intenta reproducir las primeras fases del incendio (inicio y desarrollo) en la que la aportación de los productos es muy importante.

Imagen.- Ensayo de reacción al fuego de un muro de bloques de hormigón

  • Valor directo según el Real Decreto 842/2013, de 31 de octubre, por el que se aprueba la clasificación de los productos de construcción y de los elementos constructivos en función de sus propiedades de reacción y de resistencia frente al fuego. Los materiales en base hormigón estarían en las clases A1 y A1FL de reacción al fuego sin necesidad de ensayo:

Es decir, en general los productos prefabricados de hormigón cumplirían con la exigencia de reacción al fuego en todos los casos. La única excepción puede resultar en el caso de paneles sándwich que llevan el aislamiento térmico incorporado, en cuyo caso el hormigón de las capas interior y exterior deberían diseñarse para confinar adecuadamente al aislamiento, caso de que sea un material con peor reacción al fuego.

En cuanto a la ejecución, habrá que proteger de alguna manera los elementos metálicos que sirven de conexión con la estructura portante, pues serán los puntos más delicados de la fachada.

Figura.- Incendio de la Torre Windsor en Madrid en 2005. Pese a la intensidad del fuego, el edificio no colapsó debido a que la estructura de hormigón armado se mantuvo dentro de los límites admisibles de resistencia al fuego durante las horas del incendio

Referencias

[1] El comportamiento ante el fuego de las soluciones en prefabricado de hormigón frente a otros materiales. Blog ANDECE https://www.andece.org/el-comportamiento-ante-el-fuego-de-las-soluciones-en-prefabricado-de-hormigon-frente-a-otros-materiales/

[2] CTE: cómo afecta el nuevo DB-SI Seguridad en caso de incendio a los prefabricados de hormigón https://youtu.be/5jQ3O75chZc?si=VKfWbUSoZ7QY2g5P

[3] Guía técnica de aplicación del CTE a soluciones constructivas con elementos prefabricados de hormigón https://www.andece.org/wp-content/uploads/2024/01/Guia-Tecnica-de-aplicacion-del-CTE-a-elementos-prefabricados-de-hormigon.pdf