El análisis de ciclo de vida en la construcción
Uno de los compromisos de la Unión Europea para el año 2020 es la reducción en las emisiones de CO2 a la atmósfera un 4% lo que equivale a 160 MtCO2/año. Para comprender qué significa esto es necesario tener en cuenta algunos datos: el 35% de las emisiones de gases de efecto invernadero se deben al consumo asociado a la edificación y en concreto un 31% al uso de los edificios (el 4% restante corresponde a la construcción y a la fabricación de los materiales).
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La UE considera que en el sector de la edificación es en el que se debe realizar un mayor esfuerzo por dos razones. Las inversiones necesarias para reducir los consumos energéticos son menores que las que serÃan necesarias en otros sectores como por ejemplo el sector industrial. El consumo asociado a la edificación es mucho mayor frente a otros sectores como la agricultura o los servicios. El otro sector importante, los transportes será por tanto el compañero de la edificación a la hora de cargar con el peso de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en los próximos años.


En España el CTE y todos sus programas relacionados son el soporte de la administración para cubrir las demandas de la Comisión Europea pero esos esfuerzos no son suficientes, por eso surgen en el mercado alternativas comerciales para la evaluación de impacto ambiental de una construcción. Estos métodos pueden ser muy sencillos y fáciles de determinar como por ejemplo las listas de chequeo o la asignación de puntos o detallados y más arduos como el análisis de ciclo de vida (ACV).
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Sin menospreciar la labor de los métodos más sencillos y más habituales en el mercado como el famoso LEED el futuro pasa por superarlos y acometer análisis más realistas basados en el ciclo de vida. Esta es la tendencia actual de la normalización europea en la materia y también el objetivo de la UE que marca las lÃneas de actuación de los esfuerzos normativos de CEN.
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En ANDECE como miembros del CEN/TC 350 y de su comité espejo en España el AEN/CTN 198 colaboramos para el desarrollo de los documentos que servirán de base a la futura certificación europea de sostenibilidad cuya sistemática está basada en el ACV. En este punto se impone explicar en qué consiste este análisis. A los expertos en el tema les resulta fácil hablar de conceptos como "de la cuna a la tumba", "asignación de cargas", "expansión del sistema"... El primer paso es saber que con el ACV pretendemos evaluar los impactos reales y potenciales asociados a "algo" que puede ser un sistema, un producto, un proceso, una actividad... Esos impactos en general son consumo de recursos y emisión de vertidos.
Es importante considerar cual es nuestra unidad funcional y definirla claramente, esta puede ser muy amplia y compleja como por ejemplo un edificio o más sencilla como una cubierta. Con la unidad funcional clara hay que marcar los lÃmites del sistema y establecer unas reglas de asignación de cargas claras. El objetivo es que si sólo utilizamos una parte de la materia prima en nuestro sistema y la otra se utiliza en otro sistema se deben repartir los impactos entre los dos productos.
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El objetivo de todo es lograr una comparación entre soluciones y para que esto sea posible hay que trabajar con modelos de igual precisión, representatividad, coherencia, reproducibilidad y con datos contrastables. Incluso, si es necesario, hacer una expansión del sistema cuando no sea posible una comparación clara en las alternativas. El siguiente paso es sencillo de explicar pero complejo de llevar a cabo y consiste en desarrollar un inventario del ciclo de vida a través de tablas, datos medidos, estimados u obtenidos de bases de datos. Esta fase que se articula a través de tablas conduce a la evaluación del impacto. La evaluación de impacto también puede afrontarse desde distintos puntos de vista en lo que se conoce como metodologÃas "midpoint" y "endpoint", la primera mide por ejemplo la acidificación (kg SO2 eq), el calentamiento global (kg CO2 eq)... la metodologÃa endpoint por el contrario se centra en las consecuencias finales como carcinogénicos (DALY), Ecotoxicidad (PAF/m2 año)...
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Es obvio que diferentes criterios en cada una de las fases conduce a un resultado final distinto por eso la última fase es la interpretación de resultados. Como resumen es importante destacar que la sostenibilidad en temas medioambientales debe basarse en el ACV porque de no considerar todas las fases por las que pas un edificio perderemos el objetivo global. Centrarse en la construcción para evaluar los impactos ambientales es un error cuya solución pasa por un estudio sistemático, claro y global en el tiempo.









